Luis

AL QAEDA

 

Nadie más calificado que Nicolás Maquiavelo para definir la CONSPIRACIÓN como un método efectivo para lograr objetivos concretos con su sentencia: “El fin justifica los medios

 

 

Un hecho ya demostrado a la luz de las pruebas contundentes y evidencias convincentes recogidas en el lugar de los hechos, es la existencia de una CONSPIRACIÓN en torno a los hechos del 11 de Septiembre del 2001, cuando el mundo es sorprendido por las dantescas imágenes de dos aviones impactando en las torres gemelas del World Trade Center de Nueva York, bajo el falso argumento de un atentado terrorista cometido por el islamita y taliban Osama Bin Laden.

Para comprender los alcances de esta CONSPIRACION que para el común de los ciudadanos parece incomprensible y difícil de aceptar, debemos trasladarnos a los albores de un fundamentalismo religioso que, no precisamente surgió en el Medio Oriente, sino en Norteamérica, cuando en el planeta se debatía por sobrevivir a la barbarie de una iglesia católica que exterminaba a todos aquellos que se rebelaban a la autoridad Pontificia y la fe cristiana.

 

Según la literatura esotérica de la magia negra, el 11 es un número particularmente sagrado y clave del ocultismo negro… Para las sectas satanistas anglosajonas, el 11 es el símbolo de la lujuria, la ruptura y momento de la renovación… Ese día en particular, las fabulosas ruinas de Stonehenge en Inglaterra, servían de escenario de sacrificios para honrar al señor de los infiernos: Los Druidas con sus clásicas túnicas negras, exigían de los aldeanos una doncella joven, bella, pura y virgen. Luego en un ritual de invocación infernal y violación múltiple, su corazón era arrancado entre gritos de éxtasis y dolor, para así honrar al demonio del infierno, y lograr sólo de esta forma la fuerza del mal necesaria para vencer la energía inmaculada del bien… Luego que los ingleses ocuparon los territorios de los Estados Unidos, los “aquelarres” o adoradores del mal de la Europa medieval, se refugiaron en esa nación, huyendo de la Sagrada Inquisición Católica que llevaba a la hoguera a los practicantes de la magia negra… Desde el año de 1626, la aldea de Salem en Massachussets, expandió su influencia satánica por toda la nación con el culto de la brujería personificado en “Eón” como una variante de Satán, quién profetizaba el advenimiento de un “Nuevo Orden Mundial” precedido por un período de caos provocado por acciones terroristas de todo tipo, que conducirían al derrumbe de la actual civilización… Allí en esa región estadounidense de Massachussets, de donde es oriunda la familia Bush, surgieron los fanáticos de la brujería y de los sacrificios humanos con su consigna:

 

Los adoradores del mal exportaron sus ritos satánicos a todo el planeta con la celebración del Día de Halloween o Noche de Brujas, que inocentemente celebran nuestros niños en las escuelas… Esto que parece historia fantástica y aunque parezca increíble..! es una realidad que rige el destino de todo el planeta… y el número 11 como emblema del mal, del terror y la muerte, ha simbolizado el caos de la humanidad.

Los fundamentalistas satánicos usaron su eslogan de terror y muerte como parte de la “Intoxicación Mediática” que hizo famoso a uno de sus grandes protagonistas, el alemán Paul Joseph Goebbels, hombre de una extraordinaria sagacidad, que durante la Segunda Guerra Mundial fue designado por Adolfo Hitler como Director de Propaganda del Tercer Reich… Decía Goebbels.

 

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