Luis

Colombia: Ahora resulta que...

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abpnoticias-Marco León Calarcá - FARC-EP -resistencia-colombia.org- Y ahora resulta, gracias al debate motivado por el relevo en el Ministerio de Defensa y los cambios en la cúpula militar, que el contundente accionar guerrillero en el país en cumplimiento de los planes para la toma del poder con y para el pueblo es el resultado de la protesta de los militares por el mando del Almirante Édgar Cely y por la inmovilidad autoimpuesta para evitarse problemas judiciales. Tamaño despropósito. En cambio silencian maliciosamente el tema de la desmoralización de las tropas.

 Desde la agresión a Marquetalia, en mayo de 1964, hasta el sol de hoy han pasado 12 gobiernos y corre el 13, todos con sus respectivos Ministros de Defensa, algunos de Guerra y comandantes de las Fuerzas Militares, muchos con 2 y 3 soles, en su gran mayoría generalotes del ejército y no han logrado exterminar a la guerrilla fariana. Sencillamente porque ésta encarna los intereses, quereres y sentires del pueblo colombiano del cual es parte integral. Sin hablar de los heroicos antecedentes históricos que se remontan a la década del 40.

La guerrilla no será derrotada ni política ni militarmente, porque tiene sus raíces en lo profundo de la lucha popular y se nutre de sus logros. Su existencia no es producto de la idea de unos pocos. Su origen es la defensa del pueblo, de la vida misma, de la dignidad.

Afirmar ahora, como sin ningún pudor lo vienen haciendo, que la imposibilidad de derrotar a la insurgencia es por causa de la incapacidad del saliente comandante de las Fuerzas Militares, un Almirante que dicen no supo dirigirlas, es buscar el ahogado aguas arriba y pensar con el deseo. Es además cinismo puro, pues se intenta manipular groseramente la realidad.

Los cacareados logros de la seguridad democrática, especialmente el anunciado e irreal fin del fin de la guerrilla, se reverdecen cual maleza mentirosa para justificar el fracaso. El militarismo mafioso asoma sus garras para pescar en río revuelto, azuzar la guerra y posicionar sus fichas. Así aspiran a continuar disfrutando de sus millonarias ganancias y de la impunidad para alejarse de la justicia real.

El conflicto político, social y militar solo se resolverá cuando se solucionen las causas que lo originaron y eso es posible con el triunfo de la insurrección, la convergencia de las luchas populares desarrolladas desde diferentes lugares y formas, o a través del dialogo o solución política.

Ahora se vanaglorian de haber descubierto el agua tibia, según hablan van a cambiar la táctica para enfrentar a la guerrilla y desempolvaron los manuales gringos de la guerra contrainsurgente. Creen en la mala memoria de la llamada opinión pública y cuentan con ella. Se olvidan que fue precisamente ese cambio el origen del Nuevo Modo de Operar de las FARC, aprobado y adoptado en la Séptima Conferencia Guerrillera por allá en 1982.

Desde su origen las FARC-EP son una guerrilla, en su devenir histórico ha practicado y enriquecido los principios de la lucha guerrillera. Con verdades arrancadas a la realidad cotidiana, como enseñaba el inolvidable Comandante Jacobo Arenas,

Es cierto que cuando es posible se formaron, se forman y se formarán grandes contingentes guerrilleros, pero eso no significa abandonar dichos principios. Nunca se habló de defender territorios. Tampoco de pasar a la guerra regular. Menos aún de combatir dónde y cómo quiera o disponga el enemigo. Las FARC-EP es un ejército guerrillero y en consecuencia actúa.

De fondo se vislumbran razones poderosas para ese enredo mediático con pretendidos sesudos análisis. La discusión la avivan quienes se lucran de la guerra y de la miseria popular, por tanto su interés es la Pax romana, el silencio de los sepulcros. Su soberbia los conduce a:
Desconocer la contundencia del accionar guerrillero y la capacidad de la insurgencia para superar los planes imperiales. La política del avestruz para negar la realidad.

Cercar la posibilidad de buscar soluciones diferentes a la guerra, es decir diálogos de cara y con participación del país. Silenciar las voces que se levantan desde los diferentes puntos y rincones de nuestra geografía y sociedad invitando a construir caminos y alternativas a la paz.

Instar mayor entrega de la soberanía patria con el pretexto de la inseguridad, no se diferencia el conflicto social y militar con la violencia inherente al propio sistema, decadente, corrupto y en crisis terminal.

Históricamente están derrotados porque la fuerza de la razón empuñada por las mayorías nacionales llevará más temprano que tarde a la paz, con democracia popular, bienestar e igualdad social y soberanía.

 

 Tomado de Pagina de los Bloques Iván Rios y Martin Caballero de las FARC-EP 

 

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